Tú eres eso
Escrito por Steve Vai.
Traducido por Leandro Falcón.

(Parte 1 de 7. Originalmente publicado en Febrero de 1989. Publicaremos el resto de las lecciones en próximas notas.)

Las “singularidades”. Las “particularidades”. Estos son rasgos aspirados por los músicos más ambiciosos. Cuando estas cualidades son reconocidas en los otros, aparecen las modas. Pero cualquier persona tiene la habilidad de ser única, dado que no existen dos personalidades que sean exactamente iguales.

Las particularidades se desarrollan en la mente. El primer paso para lograr eso en convencernos de que somos seres únicos, y que si eso no se nota facilmente en nuestro arte (sea música, nuestro gusto, o lo que sea) se puede seguir desarrollando. En esta serie de artículos, voy a demostrar un método poco convencional para ayudarte a desarrollar tu propio método personal expresivo. Algunos de estos métodos podrán parecer algo extraños, pero procura respetarlos.

No vamos a ver mucha teoría musical, ejercicios de dedos, ni yeites. Puedes obtener ese tipo de información de muchas otras fuentes. Tampoco digo que ese tipo de formación sea inútil. Pero las “particularidades” no siempre son un reflejo de lo que se sabe o de lo rápido que se puede tocar. Creo que las “particularidades” son definidas, en gran parte, por la capacidad de ejercitar la imaginación junto con las habilidades emocionales, físicas, técnicas y mentales. Suena un poco mucho, pero a lo que se resume es a que “solo hay que tocar”.

(Nota del traductor: en inglés la palabra “play” que usa el autor se puede interpretar como “tocar un instrumento” o como “jugar”. De ahí la ambigüedad intraducible de la frase anterior.)

Para sacarle el mayor provecho a estos artículos, creo que es importante tener de antemano un buen manejo de la teoría y práctica. No es absolutamente necesario, pero te dará algunos beneficios. Aunque estos artículos tratan más sobre la disciplina de la mente que de los dedos, deberías tener un conocimiento familiar sobre escalas, acordes, teoría e improvisación, lectura y escritura

Mientras que poder entender la teoría básica puede ser muy util, no es algo completamente necesario, porque la música es una forma de arte. Nadie tiene el derecho de decir “mi sonido es mejor que el sonido de aquella persona”. Es completamente relativo.

Recuerden, nuestro acercamiento será más imaginativo, emocional y mental que teórico. La meta es desarrollar características individuales en la forma de tocar la guitarra. Y como en cualquier tipo de estudio, la actitud es el elemento más importante.

Uno es lo que uno piensa ser. La manera en que nos percibimos a nosotros mismos determinará en lo que nos terminaremos convirtiendo. El problema es que muchos de nosotros no siempre somos conscientes de la manera en que nos percibimos. Esto nos mete en una discusión psicológica sobre cosas que probablemente no comprendemos, pero creo que es posible darse a uno mismo un mensaje consciente que se incorpore a nuestra psique y estilo de vida. Doy un ejemplo: imaginemos que estamos tratando de deshacernos de un mal hábito. Si te repites a tí mismo todas las razones por las cuales deberías dejarlo (aunque no las creas completamente), te darás cuenta que realmente te disgusta ese hábito y que lo quieres dejar. El mismo principio puede ser aplicado a cualquier meta. Es como un proceso de auto-hipnosis.

Así que en esta primera lección (aparte de familiarizarse con la teoría que mencionaba antes) el objetivo es descubrir una “singularidad” o “particularidad” sobre tu mismo, que logres hacer más visible cada día. Debes creer en ella. Piénsalo durante varios días y se terminará volviendo parte de pensamiento. Terminarás convirtiéndote en lo que piensas que eres.

Pero recuerda, es importante mantener al ego distanciado. Es fácil seguir el camino de la egolatría y eso sin dudas puede lastimar el alma. Si tu eres único, entonces todos los demás también lo son. Debes apreciar y respetar la “singularidad” de todos por igual. Piensa en esto cada día -hasta con cosas no referidas a la música- y podrás sentir cómo el músculo de la singularidad se vuelve cada vez más fuerte.

A pesar de que en este primer “sermón” no tenga mucho que ver con el instrumento, creo que es el consejo más valioso que puedo darle a cualquiera.

¿Qué opinás del artículo?