Si ubicamos 72 metrónomos sobre un objeto estático y los ponemos a andar en momentos distintos, nada sucede. Pero si los ubicamos sobre una superficie movediza, pasa algo muy interesante.

La energía del movimiento de un metrónomo andando puede afectar el movimiento de todos los que lo rodean, mientras estos a su vez afectan al metrónomo original. Toda esta comunicación energética se realiza a través de la tabla movediza, que sirve como intermediario energético.

If you place 32 metronomes on a static object and set them rocking out of phase with one another, they will remain that way indefinitely. Place them on a moveable surface, however, and something very interesting (and very mesmerizing) happens. En estos experimentos, cada metrónomo (o péndulo, si nos vamos a poner técnicos) tiene una “pareja”. La física y matemática que rodea este fenómeno es importante para una serie de fenómenos científicos, incluyendo la transferencia de sonidos y la conductividad térmica.

 

Lo curioso es que poniendo los metrónomos en patrones de distinitas formas, siempre se imitarán en parejas.

 

¿Qué opinás del artículo?